De improviso, sonreiste. Y ya nada fue lo mismo. En un sólo instante, comprendí que ya no había que seguir buscando. Tú y tu sonrisa. Ese era mi destino vital. Hay quien necesita toda una vida para dar sentido al recorrido. Diez segundos me bastaron a mí. Porque tu sonrisa es el rostro de tu alma. Nácar sincero. No hay red para la caída, porque es imposible caerse. Bellisima en forma y fondo. Tu rasgo por antonomasia. Te define tal y como eres. Mujer cálida, de cálida sonrisa. Derramas felicidad a tu paso, aunque sean muchas las mordazas que vas desgarrando. La vida no nos lo ha puesto sencillo. Mejor aun. Tu sonrisa puntua doble, porque cura el doble. Tesoro de valor incalculable. Y yo, aventurero sin aventura, indiana jones del despite, lo encontré. Porque tu así lo quisiste. Y cada vez que sonries todo encaja, todo tiene sentido.
Y me haces feliz, porque sonries. No dejes de hacerlo jamas…
Cuaderno de bitácora es escribir y plasmar situaciones de nuestro vivir cotidiano
sábado, 30 de agosto de 2014
Tu sonrisa
martes, 26 de agosto de 2014
Migraña
Dia 3 del cuaderno de bitácora. Llegó. De improviso y sin avisar. Porque las visitas incómodas nunca se anuncian. La migraña de estrés. Porque, aunque a veces pensemos que se ha marchado, el sigiloso destructor de ánimos se esconde tras la puerta de salida. Y espera su momento, cobarde, alevoso, falso, como la falsa moneda. Y ataca. Inmisericorde, con la idea de no hacer prisioneros, inyectados en sangre los ojos. Es un dolor mas alla de lo fisico. Duele la voluntad, que se anula. Duelen las ganas de avanzar y ser lastrado. Y comprendes, como dijo aquel escritor, la insoportable levedad de tu ser. Que se empequeñece, vapuleado por la horda de agujas imaginarias que se clavan en el cerebro aturdido, desbordado por la nausea que desequilibra.
La migraña golpea como aquel púgil, con puño de hierro y velocidad de avispa. La visita a la lona parece segura.
Pero existe el contragolpe. A duras penas, la llegada al centro de salud es como pisar isla diminuta despues del naufragio. Y la mano sabua, humana, curativa del médico hace la primera parte del trabajo. Con el análgesico y el oxigeno, el segundo asalto caerá de mi lado. Y para el tercero, despues del sueño y el silencio como aliados, solo hay que cambiarse de tren, y abandonar nervios, tension e inquietud, para coger vuelo directo a la tranquilidad, la calma, la pausa.
Y se irá. La migraña, burlona, desaparece pensando que el estrago causado será irreparable. Pues no. Doblado, pero en pie, como el junco de la vieja canción. No querria, pero nos citaremos para mas adelante. Aunque, quien sabe, migraña; igual no me presento a la reunion, y te quedas sola. Piensalo…
La migraña golpea como aquel púgil, con puño de hierro y velocidad de avispa. La visita a la lona parece segura.
Pero existe el contragolpe. A duras penas, la llegada al centro de salud es como pisar isla diminuta despues del naufragio. Y la mano sabua, humana, curativa del médico hace la primera parte del trabajo. Con el análgesico y el oxigeno, el segundo asalto caerá de mi lado. Y para el tercero, despues del sueño y el silencio como aliados, solo hay que cambiarse de tren, y abandonar nervios, tension e inquietud, para coger vuelo directo a la tranquilidad, la calma, la pausa.
Y se irá. La migraña, burlona, desaparece pensando que el estrago causado será irreparable. Pues no. Doblado, pero en pie, como el junco de la vieja canción. No querria, pero nos citaremos para mas adelante. Aunque, quien sabe, migraña; igual no me presento a la reunion, y te quedas sola. Piensalo…
lunes, 25 de agosto de 2014
El innombrable
Dia 2 del cuaderno de bitácora. Llegó el innombrable. Es el lunes. Desde el origen de los tiempos tengo una antipatía ancestral a los lunes. Seguramente absurda, pero inevitable. Murphy y su inefable ley fueron puestos en escena en lunes, seguro. Es un día que parece disponer de 48 horas en vez de las 24 reglamentarias. No se atisba su final. Cuando suena el despertador por la mañana, es como tener que taladrar una pared de hormigón indestructible. Mejor no pensar. Por delante, mil batallas laborales por librar. Eso los no golpeados por el maremoto de miseria, llamada crisis. Para muchos, hoy tambien será un lunes al sol, pero con ese regusto tan amargo, a sabiendas de que no hay puerto a donde llevar el barco.
Pero siempre se acaba por vencer al inombrable. Su mandíbula no es tan férrea como pudiera pensarse. Y nuestros golpes le hacen mella. Solo hay que saber que se puede. Poco a poco, el gris torna azul. Y volveremos a casa como el guerrero que gana la batalla, aunque su armadura se haya abollado un poco.
Nos citaremos con él dentro de siete dias, porque el innombrable siempre vuelve. Pero ahora, ya sabemos cómo vencerle…
Pero siempre se acaba por vencer al inombrable. Su mandíbula no es tan férrea como pudiera pensarse. Y nuestros golpes le hacen mella. Solo hay que saber que se puede. Poco a poco, el gris torna azul. Y volveremos a casa como el guerrero que gana la batalla, aunque su armadura se haya abollado un poco.
Nos citaremos con él dentro de siete dias, porque el innombrable siempre vuelve. Pero ahora, ya sabemos cómo vencerle…
domingo, 24 de agosto de 2014
Descanso dominical
Aunque los tiempos hayan avanzado a velocidad de vértigo, todavía existen viejos clásicos, atemporales, inmortales. El descanso dominical. Patrimonio de la humanidad tal vez. Y eso que reformadores laborales, necesidades de los clientes y hábitos de vida diferentes amenazan su supervivencia.
La palabra "Domingo" huele a guerra de almohadas, a despertador amordazado en la mesilla. Huele a cafe, de esos que devuelven la condición de humano a quien lo saborea. En domingo no se puede tener prisa. Un largo caminar en busca de ese pan que hoy sí nos sabe a leña, puede ser la ocasión perfecta para estrechar la mano de nuestros hijos, que durante la semana se nos escapa de entre los dedos.
En domingo, la espuma de una buena cerveza acaricia los labios de quien la bebe, sentado bajo la caricia del astro rey.
Hasta la siesta parece durar más. Porque cuando decidimos vivir sin el freno de mano, descubrimos ese pequeño catálogo de grandes momentos que nos llevan a ser y sentirnos felices.
Incluso un bolsillo agujereado en lo económico tiene acceso al descanso dominical. Porque la clave es sentirlo; hacerlo nuestro. Saber que, cada siete dias, tenemos una pausa en nuestro alocado vivir. Tenemos la posibilidad de hacer que ese puñadito de horas pase a cámara lenta, y nos reponga de la semana y su desgaste.
Y sí, ya sabemos que el lunes, el innombrable como me gusta llamarle, espera su turno. Sabe que intentará borrarnos la sonrisa que el domingo nos dibujó. De nosotros depende…
La palabra "Domingo" huele a guerra de almohadas, a despertador amordazado en la mesilla. Huele a cafe, de esos que devuelven la condición de humano a quien lo saborea. En domingo no se puede tener prisa. Un largo caminar en busca de ese pan que hoy sí nos sabe a leña, puede ser la ocasión perfecta para estrechar la mano de nuestros hijos, que durante la semana se nos escapa de entre los dedos.
En domingo, la espuma de una buena cerveza acaricia los labios de quien la bebe, sentado bajo la caricia del astro rey.
Hasta la siesta parece durar más. Porque cuando decidimos vivir sin el freno de mano, descubrimos ese pequeño catálogo de grandes momentos que nos llevan a ser y sentirnos felices.
Incluso un bolsillo agujereado en lo económico tiene acceso al descanso dominical. Porque la clave es sentirlo; hacerlo nuestro. Saber que, cada siete dias, tenemos una pausa en nuestro alocado vivir. Tenemos la posibilidad de hacer que ese puñadito de horas pase a cámara lenta, y nos reponga de la semana y su desgaste.
Y sí, ya sabemos que el lunes, el innombrable como me gusta llamarle, espera su turno. Sabe que intentará borrarnos la sonrisa que el domingo nos dibujó. De nosotros depende…
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