Realmente no es insomnio. Necesito cambiar mi ritmo de sueño por trabajar de noche. Y mientras hago tiempo a la espera que llegue el cansancio, pienso. Intento ir recolocando todas las cosas de mi vida. Pero he aprendido a no marcar un ritmo que no pueda seguir. Ademas, ya he comprobado que a veces es mejor vivir sin mas carga que la necesaria encima de los hombros.
No se trata de vivir a la ligera. Cada dia que pasa, llego a la conclusion de que nuestra vida es una suma de momentos, único e irrepetibles. Estamos sumergidos en un mar de puertas que se abren y se cierran. Oportunidades que se presentan y otras que se difuminan en el aire. Sentados en una interminable sala de espera. Para que ocurra aquello o suceda esto otro. Siempre empujando al tiempo, que no rechaza la invitacion y pasa, vaya si pasa.
He aprendido a no impacientarme, en espera de ese cambio que quizas mi caminar, y el de mi compañera de fatigas, necesita como agua de mayo. Contraste de colores. Ella y yo, el arco iris. Uno solo, en dos cuerpos. Alrededor, demasiado gris, demasiada montaña para subir. Aunque nos ayudamos, el uno al otro. Porque, a veces, no hay casi nadie mas. Casi nadie. Porque tambien surgen manos amigas. De donde nada había, ahora hay. Magia de los tiempos modernos. Ellos leeran mis letras, reflejo de mi pensar, saben que son los destinatarios.
Compensa de sobra encontrar a quien ofrece mano tendida. Porque fueron muchas las veces en las que el grito no lo devolvió ni el eco de mi voz. Demasiadas.
Por delante, tiempos difíciles. Y para quién no lo son. Esperanza de cambio, toda. A cambio, sonreir. Querer. Pensar que todo este catalogo de desventuras y adversidades no puede empañar lo hermoso que es vivir. Porque cada dia es un regalo. Y distinto siempre, aunque vuelva envuelto en la misma caja. Buscaré esa ilusion que de niño tuve cuando habia que desenvolver un paquete. Porque igual, el próximo en llegar es el que hace que todo gire a favor. De momento, el sueño, el de cerrar los ojos va llegando… Ya os lo dije, no era insomnio….
Cuaderno de bitácora es escribir y plasmar situaciones de nuestro vivir cotidiano
domingo, 7 de septiembre de 2014
Insomnio ocasional
sábado, 6 de septiembre de 2014
Sálvame del "Sálvame"
Reconozco que yo también lo he visto. Más que nada, porque para opinar y hablar sobre algo, es necesario saber el terreno que se pisa.
Este programa televisivo genera a la par antipatías y seguidores acérrimos. O lo amas o lo odias. No hay gama de colores neutros.
Sálvame ha crecido, al menos en seguimiento, a la par que la degradacion palpable de principios y moralidad de la sociedad en que vivimos. Y conste que no soy un santurrón, y me situo lejos de considerar que tengo la verdad absoluta. Pero, es innegable que ya no se estila el pedir las cosas por favor, o agradecer, o tratar de avanzar sin trampa ni cartón.
En la cultura del "todo vale" a cambio de conseguir fama y dinero, este programa deja las costuras a la vista, con personajes, pues creo que en definitiva muchos de los que alli estan(me niego a utilizar la palabra trabajar) interpretan un personaje. Que da audiencia, share, que es de lo que se trata. Con alguna excepción flagrante, que explica bien a las claras que a veces, tenemos lo que nos merecemos. Es el caso de la ínclita Belén Esteban. Pues yo no quiero ser parte de ese pueblo que la tiene a ella por princesa. Los sociólogos se haran cruces, y puede que acierten a explicarnos el motivo de cómo llegar a un nivel de ingresos y popularidad semejantes con tan poco. Nunca, nunca, un revolcon televisado casi en directo con un torero dio para tantísimo.
Se la idolatra, casi como aquel buey de oro. Sin ninguna formacion, sin ningun interes por aprender, sin ningun respeto a la palabra dignidad, se pasea por el plató, comiendo a dos carrillos. Alucinante.
Y resulta que los presentadores ponen la guinda definitiva al pastel. Primero Jorge Javier Vazquez. Se ha creido ya que es el principio y el fin de la televisión. El antes y el después. A ver quien le sopla, que tiene un ondas. Y lo pongo deliberadamente en minuscula. Suele ridiculizar a los que por alli van, a contar sus miserias diversas. Se recrea en la incultura, en el dolor. Hace leña del árbol caído. Es fácil desde luego; pero ruin y miserable. Seguramente esté intelectualmente por encima del nivel medio de ese circo. Tampoco hacen falta muchas alforjas.
Y sus sustitutas, tal para cual. La Padilla y la hijísima de la todopoderosa Campos, que pone y quita a su antojo.
Con Terelu no puedo. Ir por la vida de plañidera por lo mala que está la vida, y a la vez comprarse un ático de 600000 eurazos para curarse de depresiones y de las cosas del querer no es compatible. Que no somos tontos, no insultes a nuestra inteligencia. Y encima, se cree un icono sexual. Como no existiera el photoshop, no se sé qué podría poner en el escaparate.
Y me gustaria saber qué piensan esos abnegados estudiantes de Periodismo(ahora sí, en mayuscula) y otras materias audiovisuales. Ellos y sus padres pagando lo que no se puede pagar por formarse, por adquirir una profesión, y llega una cuentachistes ramploncilla, y los adelanta a todos por el carril de la izquierda. Ahi queda eso. El dia en que simplemente hable sin vapulear el diccionario, ya será todo un avance.
Pues eso. No seré yo quien siga alimentando a la criatura.…
viernes, 5 de septiembre de 2014
La vida tambien es esto
No sé porqué extraña razón, muchos de nosotros damos mayor peso específico a los aspectos negativos de nuestro vivir. Centramos nuestra atención es esas cosas que nos quitan un trocito de algo que, para mí es indispensable y que nos define, que es nuestra felicidad.
Y,sin embargo, desechamos un sinfin de instantes, de momentos, de personas que son los que realmente nos hacen sonreir.
Y parece claro que las cosas buenas de la vida son las que tienen que ocupar el lugar preferente, el palco vip de nuestro pensamiento. Y,si buscamos en el ropero de nuestra mente, encontraremos mucho que ponernos, aunque nos empeñemos en ponernos siempre el mismo vestido gris marengo de sufrir y entristecerse.
Yo pensaré en la mano de mi hija pequeña cuando se agarra a la mia para cruzar una calle. Y pensaré también que mi hija mayor ya me llega mas allá del hombro. Y me acordaré de la última tormenta de besos con mi amor, que hizo que no supiera donde acababan sus labios y dónde empezaban los míos.
Y está una taza de café humeante. Y un helado de chocolate. Y la lluvia golpeando el cristal cualquier tarde de otoño. Y las sábanas recién puestas.
El primer sorbo de una jarra de cerveza helada, un dia al azar de verano. Un abrazo de ese amigo al que vimos hace mucho. Una rosa roja, o una habitación llena de rosas rojas. Cantar en la ducha. La ducha, sin cantar.
Tararear un estribillo de una cancion que se nos ajusta como guante de seda. Una foto divertida. Un mensaje que quiere saber si te encuentras bien.
La sonrisa de mi mujer. La caricia de mi mujer. El susurro de mi mujer. Mi mujer. Un plato de arroz con tomate. Compartir mesa y mantel en buena compañia. Comprobar que las nieves del tiempo platearon las sienes de mis padres. La sonrisa de los abuelos con los nietos.
Ver el mar. Oler a mar. Espuma de una ola. Andar por la arena. Atardecer en cualquie playa. Amanecer en cualquier montaña. El vuelo efímero de una estrella fugaz. El silencio de la noche.
Pasear mientras nieva. Mojarte la cara con la lluvia que cae, cadenciosa. Un jersey de lana. Un domingo en pijama, de principio a fin. El gol victorioso, no digamos si es en el último minuto. El pan del fin de semana. Recordar los regalos de infancia. Ver nadar a mis hijas. Saborear otra vez el primer beso que nos dimos hace muchos años ya.
Madrid. El parque del Retiro. Visitar el zoo. Ver una película en casa, con la luz apagada. Pacharán con hielo. Entrar en una pastelería y retroceder cuarenta años atrás. Reir. Llorar, que a veces hace falta. Vacaciones. Un viaje largo en coche. Un perfume, un vestido ajustado. Zapatos de tacon. Aprobar aquel examen que parecía insalvable. El primer dia de trabajo. El predictor dijo sí. Ver la carita de cada una de mis hijas al llegar. Blanca y radiante va la novia, mi novia. Dormir abrazado a mi compañera de camino. Despertar, y seguimos abrazados. Guerra de almohadas. Churros con chocolate. Pizza caliente. Las niñas pasan de curso. Cantar los cuatro en el coche. Uvas del 31.Noche de Reyes...
Y muchas de estas cosas no cuestan dinero, pero tienen un valor incalculable. Y están al alcance de nuestra mano…
martes, 2 de septiembre de 2014
Tras el pan y la sal
Hay que ir tras el pan y la sal, cada dia, cada noche. Esté lejos, cerca, sea agradable o no.
Me enseñaron hace tiempo que ser honrado no te hará rico, pero te hará sentirte orgulloso de lo que haces. Y en efecto, trabajando cada dia con tesón, sin desánimo, sin el engaño como llave para abrir puertas, pues rico lo que se dice rico, como que no, evidentemente.
Pero cada dia que pasa, cada vez que llego a mi hogar tras llevarme en el zurrón un poquito de ese pan y una pizca de esa sal, es como ganarle el pulso a la vida áspera, esquiva, que no regala nada a casi nadie. Es la eterna queja. Necesitamos trabajar para poder vivir sin lujos pero con la dignidad que merecen los que se esfuerzan en sacar el barquito a flote. Sin embargo, empujados por esta sociedad hipócrita que exige al humilde y tolera y ayuda al acomodado, y peor aun al que no conoce la palabra decencia, nos vemos sumidos en jornadas laborales que nos exprimen, mas alla de lo necesario y responsable. Y llega el estres, que va minando los cimientos. Y llega la soga que aprieta, porque son muchos los agujeros que tapar, y muy poco el cemento disponible. Y se nos escapa la felicidad por la ventana, porque el dinero sale por la puerta. O peor aun, no llega a entrar.
La mayoria de las personas que conozco se agrupan en dos casuisticas concretas. Unos, despojados de sus trabajos y de toda posibilidad de salir del hoyo. En España, con cuarenta y tantos, eres mayor y prescindible. Desolador.
Otros, esclavizados por un trabajo que da para no ser desalojados y señalados por el peso de la injusticia, porque justicia es otra cosa, y para pagar y complacer la codicia humana, que busca enriquecerse aunque se destruyan vidas y familias.
Solo queda remar, a cara de perro, y aferrarse a lo poco que tenemos, con la idea de ganarle tiempo al calendario, esperando que quizas, el próximo mes, lleguemos a tener pan y sal el dia 31 para ofrecer a los nuestros…