Dia 2 del cuaderno de bitácora. Llegó el innombrable. Es el lunes. Desde el origen de los tiempos tengo una antipatía ancestral a los lunes. Seguramente absurda, pero inevitable. Murphy y su inefable ley fueron puestos en escena en lunes, seguro. Es un día que parece disponer de 48 horas en vez de las 24 reglamentarias. No se atisba su final. Cuando suena el despertador por la mañana, es como tener que taladrar una pared de hormigón indestructible. Mejor no pensar. Por delante, mil batallas laborales por librar. Eso los no golpeados por el maremoto de miseria, llamada crisis. Para muchos, hoy tambien será un lunes al sol, pero con ese regusto tan amargo, a sabiendas de que no hay puerto a donde llevar el barco.
Pero siempre se acaba por vencer al inombrable. Su mandíbula no es tan férrea como pudiera pensarse. Y nuestros golpes le hacen mella. Solo hay que saber que se puede. Poco a poco, el gris torna azul. Y volveremos a casa como el guerrero que gana la batalla, aunque su armadura se haya abollado un poco.
Nos citaremos con él dentro de siete dias, porque el innombrable siempre vuelve. Pero ahora, ya sabemos cómo vencerle…
Magistral descripcion querido amigo !!!
ResponderEliminarGracias, mi querido Chema
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